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06 abril 2024

Tozal de levante, vía Amanecer, 6b/A2, 310m.

  6 de abril de 2024

Tozal de levante, Vía Amanecer.

Tras el exitoso viaje a Marruecos, nos hemos venido arriba, y mientras viajamos de regreso a casa el domingo anterior, José Manuel y yo, comentamos de quedar para escalar el próximo fin de semana. Como se nos ha dado tan bien en el Todra, nos planteamos hacer la Amanecer en el Tozal de Levante. Ambos la tenemos pendiente y en lista de proyectos desde hace mucho tiempo.

Pasamos la semana de vuelta a la rutina cotidiana, con algunas secuelas de estos días fanáticos, además de brillo renovado en los ojos, dolores varios en diversas articulaciones que no acaban de desaparecen y mantienen la sensación de carga, sobre todo en brazos y dedos.

El viernes, ya, más relajados, contactamos, aunque ya no tan efusivos, y más bien, bajo la presión de un “cagón el último”, mantenemos la propuesta ir al Tozal de Levante, para hacer la vía “Amanecer”, y así quedamos para el día siguiente.

A las 8:30 estamos en el aparcamiento del Ponoig. Está bastante vacío,  escalando sólo llegamos a ver a 2 cordadas en la vía “Cocidito”. Llegando al Tozal, vemos otra cordada en la vía de “los Gómez”, una pareja que acaban de iniciar el 3er largo de esta vía. Llegamos a pie de vía pasadas las 9, mientras vamos intentando reconocer las diversas vías trazadas en esta imponente pared. No llevamos prisa, nos tomamos nuestro tiempo, preparando cuerdas, material, … mirando a la pareja que están haciendo ahora el 1er largo de artificial, …. Hace mucho calor, el ambiente está saturado de humedad, una calina espesa que apenas deja ver las montañas de alrededor, el sol “pica” con brumoso agobio, no corre ni una pizca de aire. Antes de empezar ya estamos empapados en sudor, la boca pastosa antes de empezar a escalar, y pinta que será la tónica del día, y no motiva nada. Nos animamos hablando de los días pasados con la boca crujiente de arena y los labios cuarteados por el seco viento en el Todra, como diciendo: -venga, si esto no es “ná”. Llevamos 2 litros de agua y aquí vemos el mar, que por lo menos refresca la vista.

 



Vía Amanecer, 6b+/A2, 310m.

1er y 2º largo, 4º y 6a/A2e, Total 50m.


Empieza José Manuel. En el inicio hay una “A” picada, por donde comienzan la Amanecer y Los Gómez, es una vira que forma una grada fácil hasta su borde 25 metros más arriba. El siguiente muro ya empieza con un tramo desplomado con abundantes chorreras en su base, y mantiene su verticalidad otros 30 – 40 metros.

Unos cordinos más que floridos, hasta con el alma despeluchada, indican el siguiente tramo. Para llegar a ellos, ya hay que ponerse serio y empezar a escalar fino, pisando el cruiente coralillo y con algunas pequeñas y romas ñapas para llegar al primer puente de roca.

José Manuel, va reforzando los pasos, metiendo seguros donde buenamente puede, los cordinos no ofrecen ninguna garantía de aguantar, José Manuel, se lo toma con filosofía, haciendo cálculo del peso soportado por hilo elevado a la potencia partido por el filo del canto más los crujidos del resto y sin comas, hasta que llega al primer bolt y suelta el aire, ya sin saliva, ¡¡¡buffff, como esté todo así!!!

Continúa por el muro, ya con algún seguro bueno por debajo, más tranquilo, aunque con seguros intermedios que además de distantes, algunos siguen dando mucha risa de esa que te deja los ojos extraviados, los clavos y buriles (tornillos remachados) en su mayoría, están fusionados en la roca por el óxido, por suerte, algún seguro hay bueno de cuando se restauró esta vía en el 2005.

Llevamos una antena, que en algún caso viene bien para llegar al siguiente seguro sin tener que forzar bastante más allá del límite de carga de donde estamos colgados, y evitarnos así una traca de sustos. Damos por hecho que alguno de ellos nos petará, y la antena será imprescindible si queremos salir por arriba. En esta tesitura, llega a la reunión, cómoda y equipada con bolts.

Cuando subo yo, paro y añado un nuevo cordino al que está peor, tampoco llevamos muchos para cambiarlos todos, no lo habíamos pensado, si no, habríamos traído trozos para renovar todo lo que pudiésemos.

Le tiro al artificial en A0, de vez en cuando cojo algo de la roca para poder llegar a la siguiente cinta, pero al final paso sin sacar los estribos.

Mientras, en los Gómez, la chica ya casi ha acabado el tramo de la gatera:

2º y 3er largo, 6a y 6b+/A0, Total 50m.



Continúo yo, saliendo hacia la izquierda, veo algún cordino del mismo palo que los demás, algún clavito fusionado disimulado en la placa de coliflores por la que voy navegando. Resulta bastante evidente, ya que veo los cordinos del siguiente largo, pero en la placa, hay que navegar buscando lo que no sea más de 6a/, es más fácil embarcarse de lo que parece.

Llego a una repisa que secciona horizontalmente la continuidad de la lisa placa de coles, me salto la reunión y sigo subiendo hacia una gruesa y medio seca sabina. Encima empieza otra sección de muro bastante desplomado, aquí sobre un contrafuerte de adosadas y volanderas lajas a las que me dirijo por su izquierda, empezando con un desplome de buenos cantos hasta el 2º clavo, después cantos muy pequeños, planos que hay que leer muy bien para poder moverse. El siguiente paso da mucha impresión, con el chicleo de la cuerda parece que voy a acabar pinchado en las gruesas y secas ramas de la sabina que tengo debajo, al final acero y me cuelgo en un oxidado tornillo remachado, disimulando para que no se de cuenta. Cuando chapo el bolt que tengo encima me vuelvo a colgar y recobro el pulso normal antes de seguir, por la fisura de la sonora y cuarteada laja adosada, hasta que llego a la siguiente reunión, bajo el primer gran techo.

Apenas puedo gritar, “¡geunón!”, con el calor sofocante tengo la boca como un estropajo, sin saliva, apenas puedo hablar y mucho menos pronunciar las consonantes.

Cuando llega José Manuel, bebemos agua apurando casi la mitad del suministro, cambiamos impresiones, está claro que aquí si te caes, a no ser que tengas algo “nuevo” por debajo o hayas colocado una pieza decente, el saque va a ser astral y meteórico.

4º largo, A2-6a, 30m.



Empieza el baile de los cisnes, o de los gorilas, según se mire. José Manuel, saca los columpios y va subiendo entre animosos comentarios, - ¡este está que peta!, …, - ¡ostras, este también!. Donde puede, mete alguna cosa, para acortar los pasos. Los clavos y tornillos remachados están como los anteriores o peor, es cuestión de lotería el que salte alguno al mínimo movimiento sobre el mismo., Algún bolt por el camino tranquiliza y da pie a bromas y posturitas pro para la foto. Al final se lleva el estribo detrás y cuando se quiere dar cuenta, ya está tirando en libre los últimos metros tras haber pasado casi todo el techo en A0.

A la salida del techo lo pierdo de vista, aunque lo oigo de vez en cuando, cada vez más inteligible, haciendo alguna graciosa observación. Hasta que tras un ratito de pausa, lo oigo balbucear algo así como: -“¡gunón!”.

Después subo yo, tirando de brazo paso los primeros seguros antes del techo, me veo bien y sigo la marcheta, tocando algún canto y tirando de brazo paso el techo en A0.

5º largo, A2-6b, 40m.



Sigo yo, haciendo una aérea y fácil travesía a la derecha hasta acabar esta gran vira, donde está la cómoda reunión, y que continua casi toda la pared a la izquierda, conectando en un volado e impresionante balcón, la mayoría de vías que surcan el centro de este desplomado paredón.

Los seguros de la travesía, son puentes de roca con cordinos despeluchados, no paro a reforzar, aunque veo puntos donde se podría poner algún buen seguro flotante, llego al primer tornillo con chapa, con un paso muy aéreo para salir a la derecha del final de la vira.

A partir de aquí, sigo en A0, con calma y tomándomelo con tranquilidad, voy alcanzando los seguros a brazadas, y donde no llego, apuro lo que puedo y con la antena chapo alguno, aunque la antena se ha partido por la mitad y se ha reducido mucho su alcance, casi al de una tramposa.

Al final del gran desplome, sale a una placa, aquí los seguros fijos distan bastante. Continúo con varios gancheos en gotas de agua, uno de ellos es tan bueno que dejo la uña encajada como seguro de protección.

Por arriba, la placa se planta más y desploma de nuevo, hay que ir alternando pasos en libre bastante finos con A0 por lo menos para recobrar el aliento. Los pasos finales ya salen en libre bastante duro, asegurado con puentes de roca con algún cordino renovado y algún micro, y los últimos metros ya en placa fácil hasta una buena repisa donde está la reunión. Desde aquí, casi podemos ver el final de la pared, aun quedan zonas muy verticales y ligeramente desplomadas, pero prácticamente ya estamos fuera del meollo.

6º largo, 6b, 25m.


Sigue José Manuel, saliendo a la izquierda, hacia un puente roca que acaba dejándose por debajo para salir recto hacia un clavo en medio de una fina placa. Por encima ve otro clavo, luego un podrido cordinito con el nudo empotrado en una grieta. José mete algunas piezas donde puede, y va resolviendo estos finos pasos. Arriba localiza un puente de roca con podrido cordino y alambre, sobre este se concentra el paso más duro de este largo, hay que leer muy bien la roca y localizar un buen canto a la derecha para salir de esta lisa placa con los pies prácticamente en adherencia. Luego sigue unos pocos metros a otra cómoda reunión en repisa.

7º largo, 6b, 40m.







Por encima de nosotros, tenemos una fisura semi-ciega con 2 clavos muy distantes, invita a seguir por ahí, pero tras consultar el croquis, vemos que este tramo es de otra vía y la nuestra sale a derecha totalmente en travesía.

Sigo yo, en travesía a la derecha, paso un seudo diedro bajo la fisura de los clavos y entro a la vertical placa de la derecha. Localizo un bolt muy alto y tras pasarlo, vuelvo a localizar un clavo en diagonal a la derecha. Con pasos muy finos de placa sobre regletas de concreciones de pedernal y gotas de agua, llego al clavo, y vuelvo a localizar otro clavo totalmente en travesía a derecha. Sigo en la misma tesitura, de pasos muy finos de placa que hay que ir leyendo muy bien para no complicarse la vida.

Paso el clavo, y sigo por lo más evidente en diagonal a derecha hasta que la placa desploma ligeramente, localizo un alambre que sobresale de un agujero, lo chapo y sigo a la derecha, intuyo canto arriba, pero para llegar tengo un paso que me implica un dinámico y sobre un alambre no tengo muchas ganas de volar. Retrocedo y sobre el alambre puedo meter un totem negro, pero acabo frito en el forcejeo y acabo colgado del alambre con los dedos muy doloridos de tanta ñapa. Mientras descansaba colgado del alambre, evitando mirar este, he visto una concreción clave para puntear y salir de aquí, tomo aire y repito el paso de salida de la placa, llegando al canto, que efectivamente, es muy bueno. Este tramo de pared está lleno de vetas horizontales y concreciones de pedernal, de las que hay que cogerse para progresar. De aquí en adelante, sigue la placa aun vertical pero con más canto, hasta que empieza a tumbarse poco antes de llegar a la vira final bajo el último desplomado muro naranja, donde está la reunión, con un bolt y un puente de roca.

Cuando sube José Manuel cambiamos impresiones, nos ha parecido este último largo tan duro como el anterior y opinamos que ambos son 6b.

Ya tenemos los brazos y los pies para el arrastre.

Ensamble andando por la vira del vivac del fuego 20m.

8º largo, 5+, 55m.


Sigue José Manuel por la vira, hacia la izquierda, cuando agota esta, sube en diagonal por un muro de muy buenos cantos, cuando ya ha puesto varios seguros buenos, yo me aproximo hasta el final de la vira y monto reunión en un buen puente de roca.

José Manuel, llega a una reunión de puentes de roca y decide continuar para arriba por un muro vertical de grandes y abundante canto, por arriba localiza un clavo. La roca es como un lapiaz vertical de afilados bordes y muchos agujeros horizontales, escalada de placer convertida en tortura por el dolor de pies. Mientras sube, aun se lleva un susto de última hora, se le rompe una de estas afiladas lajas y al vuelo logra cogerse sin llegar a caer.

 Cuando empiezo a subir yo, una cuerda se introduce en una laja, no puedo seguir por lo fácil, y sacarla ya no pudo por que está ensa, grito a José manuel pero no me oye, empiezo a prepararme para desatarme la cuerda enganchada, sin dejar de gritar para que me de cuerda verde, con tal de no tener que subir por el desplomado muro, aunque se ve canto, tengo los dedos de las manos y de los pies que casi prefiero subir en adherencia que apoyar las puntas. Al poco noto que afloja la tensión y puedo recuperar cuerda, vuelvo un para de pasos hacia la derecha y consigo desenganchar la cuerda.

Una vez arriba, nos bebemos el último trago de agua que reservábamos, aunque ahora está medio nublado y hace mejor temperatura, durante la escalada el calor y la sed, han sido un suplicio, hemos acabado deshidratados, el cuerpo se nos ha puesto en modo bar. Nos ponemos las zapatillas por fin, para nuestros doloridos pies, coincidimos en que nos deben haber crecido las uñas desde el anterior fin de semana pues tanto dolor no es normal, entonces, no padecimos ni un ápice en comparación con la tortura de los últimos metros de la escalada de hoy.

Tras recoger cuerdas, cruzamos en diagonal para bajar la ladera hasta el barranco entre el Tozal y la Torre de Enmedio, para localizar los rápeles de descenso a pie de pared, donde hemos dejado una mochila.

Localizamos el primer rápel a la izquierda del barranco mirando al valle, este es de unos 15- 20 metros hasta una primera gran repisa, donde en su extremo izquierdo (mirando al valle), ya en pared, se localiza el siguiente rápel de 60 metros apurados hasta el suelo.

Recogemos cuerdas, vamos por las mochilas, muy cansados, la boca hecha una pasta, aun así, bajo los efectos de la adrenalina y con la consiguiente boba expresión de felicidad, bajamos sin para de hablar de futuros proyectos, cerveza, escaladas, más cerveza, otra vez cerveza y así hasta que llegamos al coche y nos vamos al “ensueño” a beber cerveza y tomarnos un buen refrigerio para restablecer las lorzas que hoy se nos han quedado en apenas una riñonera de turista.

Vía muy recomendable, espectacular y excepcional escalada, magnífica vía, mi más sincera admiración y enhorabuena a sus prolíficos y grandes aperturistas, Mariano Lozano y Sevi.

El reequipamiento de 2005, nos parece ya obsoleto, hemos cambiado algún cordino, pero en cualquier momento petará algún otro o cualquier clavo o tornillo de la época de apertura, nosotros para prever  el eventual susto y poder seguir, y salir por arriba, llevamos una antena, aunque se nos rompió al poco de empezar, pero nos vino bien en algunos pasos.

30 diciembre 2018

Heroes del silencio


29 diciembre de 2018

Heroes del Silencio - Ponoig

Llega un fin de semana con pronóstico reservado...frío y lluvia para el finde. No parece que halla mucho para elegir, no obstante dejo un mensaje en el grupo de WhatsApp, y que casualidad, hay gente afín a mi preferencia por Ponoig para este día.
Quedamos  Carlos Llorca, Juan Agustín y yo. Como la cosa pinta un poco mal, vamos a una de estas vías exprés,  equipada y rapelable,  ideal para estos días adversos, la Héroes del Silencio.
En el aparcamiento hace frío y un viento que acrecienta a un más la sensación de pajarillos cubiertos con los plumas, mientras seleccionamos y preparamos el material.
Tras una subida rápida que nos hace entrar en calor, nos plantamos a pie de vía.

1er Largo, 40 m. 6a. Sube Juan, siguiendo los a veces distantes seguros y colocando alguna pieza extra, la roca está fría y los pies helados, estamos solos en todo el Ponoig, a excepción de una pareja en la ferrata. Juan llega unos matros por encima y a la derecha de la reunion de las hadas, y monta la cómoda reu que nos toca.

2º largo, 30 m. 6a+. Sigue Carlos, saliendo por una placa inicial muy apretaica, para seguir por placa gris más fácil hasta la base de otro plantado muro donde un resalte con abombe concentra la dificultad de este largo. la roca mejora y el ambiente aumenta, la cortina de agua flota sobre Sierra Helada, de momento aguanta.
3er Largo, 40 m. 6b. Sigo yo, por la izquierda de una plantada placa con agujeros, y después con mucha continuidad por placa de regletas y fisura, de roca excepcional, que disfruto como niño en la feria. Mientras, van cayendo micro gotas y el ambiente se refresca por momentos.

4º largo, 30 m. 6b/+. Sigue Carlos, saliendo por la izquierda y casi en diagonal, por un plantado muro con algún ligero abombe. Después placa fina hasta la siguiente reunión en la característica 1ª vira horizontal de las que cruzan este muro, bajo los desplomes de la Cocidito. Mientras tanto, ha empezado a llover una micronizada y helada aguanieve. La roca aun no está muy mojada, pero yo resbalo varias veces, no llego a caer pero se hace molesto mirar para arriba.

Decidimos si seguir o no, la lluvia es fina pero moja, tampoco es constante, más bien a rachas, pero se suma el frío. Carlos comenta de recuperar una cuerda fija montada para la apertura y reequipamiento de una vía: Ventisquero de la Condesa, y salgo en travesía por la vira hasta el punto donde se halla anclada la cuerda. Tras llegar veo que la cuerda hacia abajo está fraccionada en varios puntos formando una diagonal hasta la gran vira que corta las Hadas, así que vuelvo a hacer la travesía hasta mis compañeros y por unanimidad decidimos rapelar. Por hoy ha estado bien, el ambiente sugiere y llama a algo caliente en el bar.

13 octubre 2018

Andrómeda

Ponoig - Lomo del león

13 de octubre de 2018

Vía: Andrómeda 220m. 6c+/A0

1ª ascensión por: Emili Perales y Manuel Bernabeu



Desde diciembre sin tocar la tapia y tras un corto pero intenso mes de deportiva, intento colarme en alguna cordada. Pienso en algunos de los más allegados, y se me ocurre contactar con Alejandro Javaloyes, compañero de cordada en muchas ocasiones, junto con José López, y que me consta que no han parado y son muchas las veces que me han animado y recientemente, para escalar.
Casualidad de casualidades, el tiempo está feo por Gredos y suspenden un viaje, quedando entre ellos para hacer algo por el Ponoig, concretamente, la Andrómeda. De primeras me dice que me puedo unir al grupo, para hacer 2 cordadas, Alejandro, José, Paco Bernal y yo. A mí se me pone cara de póker, es una vía que quería hacer desde que hice la Aravela.
En el punto de encuentro, nos vemos, después de un año, quizás más, la alegría es mutua y manifiesta, hablando se nos pega el pan, hasta que decidimos salir.
Llegamos al aparcamiento del Ponoig alrededor de las 9:00 y nos organizamos. Salimos escopetaos (sobre todo yo, ansia viva de tapia), primero por sendero, hablando y bromeando, después, tras tomar la iniciativa y pasarme a la delantera, campo a través, subiendo y bajando, jadeando y lamentando no haber seguido a Pepe, al contrario, acaba él y Paco, enmarronados siguiéndonos a Alejandro y a mí. Encima hoy, de momento, hace mucho calor.
Un rápido reparto de largos, y yo agraciado con los dos primeros, un lujo.

1er largo, 45 m. , 6b. Comienzo a unos 15-20m. a la izquierda de la Aravela, unos expansivos y algún cordino más arriba, indican el recorrido, por compacta placa gris con algún tramo vertical, donde le añade al largo un poco más de intensidad, a lo ya de por sí, bastante mantenido. Muy bueno y disfrutón. Prácticamente está equipado con clavos, espits, algún parabolt y puentes de roca con cordino de época, aunque se presta a meter seguros flotantes muy bien en los pasos con más aleje.
Sube después  Alejandro en cordada conmigo y seguidamente, Pepe, de primero, y en cordada con Paco.


Instante del volátil en el 2º largo , captado por Pepe.































2º largo, 35 m. 6c/+. Sigo yo, al tiempo que Pepe se va acercando a la 1ª reunión, un tanto incómoda, sobre todo si hay más de 2 personas en ella. Salgo por placa fina compacta, equipada principalmente con espits y parabolts, y en seguida en travesía en diagonal ascendente, hasta pasar de la roca gris con un fino paso, a la zona rojiza y crocanti, donde se concentra el tomate. Empiezo bien, con tacto y cuidado, pero apretando mucho, a pocos metros de la 2ª reunión, en pleno paso, se me va una exigua laja que me servía para levantarme sobre unos altos pies, y a volaaar. Lo vuelvo a intentar, pero me es imposible encadenar el último paso para subir a un incómodo nicho donde está la volandera 2ª reunión.





Paco hoy no se encuentra bien y tras hacer el 1er largo, decide bajarse, rapela y se lleva el material de la 2ª cordada. Pepe se una a la nuestra.











Mis compañeros empiezan la travesía disfrutando la placa gris, con un ambiente tapiero, el 1er paso apretaico lo disfrutan pero en el hojaldrillo deciden no erosionar más la roca y pasar volando de cinta en cinta.













3er largo, 27 m. ,6a+/A0. Continúa Alejandro, inicialmente por un abombado hojaldre donde para llegar al primer seguro requiere de una estatura telescópica o un buen invento como el que trae Pepe, para salir de situaciones de pánico. Después continúa por más y rico hojaldre donde tendrá que ubicar algún seguro flotante con algún pasete emocionante antes de llegar a la reunión. Esta sí que es cómoda.


















Después vamos Pepe y yo, bordeando por la izquierda el gran y característico escudo que cuelga sobre el muro de gruyere rojizo.




4º largo, 23m. 6a. Sigo yo de primero, por error de Pepe, al insinuarmelo, me tomé su palabra y aunque intentó rectificar, yo ya me puse entre el corto pero imponente diedro y la reunión. Que egoísta. Lo siento Pepe, aunque Alejandro también hubiera querido tirarle de primero, la próxima vez intentaré contener mi ansia.













La verdad que el larguito, técnico al principio, es muy aéreo y satisfactorio.



5º largo, 37m. 5+. Sigue Pepe, comenzando por una fisura diedro y protegiendo algún paso con empotrador, ya en las placas comunes con la vía Aravela, hasta llegar a un tercer clavo, donde pasando una placa hacia la derecha, toma otro corto diedro rojizo con un cordino, hasta una vira más a la derecha, donde está la 5ª reunión. Largo fácil de la vía, pero también muy disfrutón.







Tras un breve escarceo, por unanimidad y sin apenas insinuación de mis compañeros, por si quería tirarle de primero al siguiente, me pongo en la línea de salida y le arrebato sin remordimientos este largo a Alejandro, no  tengo remedio.


Ultimo desplome
6º largo, 50m. 6c+ (6a+/A0). Comienzo por placa fina y una corta diagonal a la derecha para bordear un primer abombe, por placa hacia la derecha, después un crocanti diedro hacia la izquierda, hasta la base de un desplome. Aquí se concentra la dificultad, asegurada con 3 parabolts, con unos aéreos y técnicos pasos, que no pude encadenar en su totalidad. Una buena piedra semi-empotrada en la fisura roma de la derecha, ríe clueca, empollando una desgracia, cuando empiezas a pasar la mano por el romo filo buscando algo donde morder, pero no hay, hasta alcanzar la base de una placa junto a una gran laja a la izquierda, despegada y en equilibrio, que ya, da pánico. Después una bonita sección de placa y finalmente bloques ya de salida hasta la grada de la arista.







Pepe pisando la laja, yo no quise ni rozarla




















Comenzamos a subir tras recoger cuerdas y material, y después tras descender al collado, atajamos sin ganar ni perder apenas altura, hasta enlazar con el sendero de bajada a los rápeles de la cara Este del Ponoig.
En el aparcamiento, Paco nos espera, un poco ya aburrido, tras haber dado un buen paseo recorriendo el sendero-mirador del escarpado e impresionante conjunto de las moles del Ponoig.
Una escalada y una compañía 5 estrellas, ha sido un placer volver a trepar con vosotros.
Enhorabuena a los aperturistas.

16 mayo 2015

Aravela

Ponoig  Ponoch

Aravela


16 de mayo de 2015


Aperturistas: Sarrate y Ballart

Vía emblemática del poco concurrido lomo de "el león dormido", en este sorprendente contrafuerte que bordea y rodea por el Este, al monte Ponoig.
Hace mucho tiempo que tenemos esta vía mitificada y hoy,  José López , Elías y yo, coincidimos y nos decidimos a disfrutarla.


Croquis de elev-arte y  de matxinklimb





1er largo, 6a, 30m. Comienza Elías, al principio por una placa con un paso bastante fino para llegar al inicio de la característica bavaresa en una ceja parabólica. Largo a equipar completamente, con algunos pasos que se disparan un poco.
Elías decidió bajarse porque no se encontraba bien, en principio se iba y volvería por la tarde a recogernos, ya que habíamos venido en su coche.


















2º Largo, 6b, 25m. Sigo yo, dándome unos pasos delicados en placa naranja, para acceder por la derecha, al exigente diedro del mismo color, y muy liso, que habrá que proteger completamente. .Justo a la salida del diedro, cuando iba a por el canto lateral de salida, se me resbaló un pie y caí sobre un friend que por suerte entran muy bien y aguantó perfectamente. 





3er largo, 5+, 40m. Continúa Pepe, por el amplio diedro que sige en diagonal hacia la derecha y después recto, dejando la fisura  a la derecha, limpio, excepto algún matorral, y aéreo. Pasamos una reunión y sigue en diagonal a la izquierda por roca naranja, hasta el famoso ojal (ojete más bien), que intenta pasar Pepe, pero entre el roce de la cuerda y la estrechez decide montar reunión en su base. No se si es por la mala sensación de la retirada de Elías, pero vamos muy tensos, con la impresión de que el grado es más duro de lo que describe el croquis, pero disfrutando, eso si.

Pepe pasando por el ojete, riendo, después de haberme visto como pasaba yo torsionándome como un  churro.








4º largo, 5, 30m. Sigue Pepe, bajo una gran ceja que forma un diedro naranja un tanto crocanti, a proteger por completo, muy aéreo, hasta llegar a una buena repisa ya en placa gris.



5º largo, 6a, 30m. Continúo yo, por placa gris, con una pequeña travesía en diagonal, para tomar un sistema de pequeñas fisuras y placas grises que acaban en una herbosa repisa al pie del diedro final.





6º largo, 6b/, 45m. Sigo yo, por este precioso y perfecto diedro de autoprotección y de movimientos técnicos, que me hacen disfrutar como un mañaquico con juguete nuevo. 2 parabolts casi al final, emplazados en una fina placa, evitan tener que meterse al fondo de diedro para medio proteger el paso, después un pequeño desplome entre bloques y por encima de estos, ya con una trepada fácil hasta fuera de la pared.

Vía preciosa de autoprotección, mítica en este sector del Ponoig, 
experiencia de 5****

Cuando bajamos, nos encontramos con que Elías se había llevado todo, mochilas, agua, comida, dinero, teléfono,... al final esperando en el aparcamiento, unos que bajaban de la ferrata, se avinieron a acercarnos al bar de la carretera, donde confiando en que Elias vendría a buscarnos, pedimos unos bocadillos y cerveza, por suerte, así fue, Elías nos encontró haciendo tiempo sin saber que más pedir para retardar que el camarero nos trajera la cuenta, jeje.







“Cacao Mix” , oeste del Puig Campana.

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